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Alex y Patrick – Capítulo 1

Fotor1128235239Por fin viernes… Llevo una semana agotadora y para rematarla, hoy ha sido un día largo e intenso. A primera hora de la mañana he ido a sacar unas fotos de las obras del metro que están a punto de finalizar y de la inauguración de la nueva exposición itinerante del Metropolitan. Cuando volvía a la redacción me llamó mi jefe:
 
– Alex cariño, Mike está atrapado en un atasco en la autopista así que no llegará a tiempo a la rueda de prensa del alcalde. Deberías ir tú… Y como te irá de paso, cuando vuelvas, me acaban de informar de unas protestas estudiantiles por la subida de tasas y sería interesante echar unas fotos. Luego ya tú misma escribes cuatro líneas y llenamos media página.
– Me parece que tu concepto de “venir de paso” y el mío no se parecen mucho… Pero sabes que lo haré.
– Te debo una.
– No, me debes un millón.
 
Así pues, después de encargarme de todo, he llegado a la redacción con el tiempo justo para elegir las mejores fotos, escribir el artículo de las protestas y mandarlo todo a edición. Y para poder conseguirlo he tenido que renunciar a un vicio pequeño, nada importante… comer. Mi único alimento del día han sido unas Oreo machacadas que encontré guardadas en el cajón de mi escritorio, así que ahora mismo tengo tanto hambre que sería capaz hasta de comerme ese yogur que lleva en la nevera más tiempo que yo en el piso (regalo de bienvenida del anterior inquilino).
 
¡Pero no! Ahora mismo no puedo pararme a comer porque tengo una cita. Una cita en el parque. Necesito mi dosis diaria…
 
Rápidamente entro en mi habitación, dejo la mochila con las cámaras y me pongo unas mallas y una camiseta. Me calzo las zapatillas, cojo mi Ipod, mi cinta del pelo y la sudadera. ¿Lista? Creo que sí. 
 
Miro el reloj, las 18:37. No sé si llegaré a tiempo, así que decido empezar a correr nada más salir de casa. Cuando llego al parque son las 18:42. ¡Mierda! Creo que llego dos minutos tarde… ¡No! ¡Ahí está! Disimula Alex, disimula… 
 
Empiezo a correr por el camino que discurre al lado del lago, con los cinco sentidos alerta, esperando a que me adelante en cualquier momento. Echo un vistazo atrás y ahí está, a menos de 5 metros, con pantalón de chándal gris y sudadera roja con la capucha puesta. 
 
Cuando me adelanta inspiro con fuerza para inhalar su olor y escucho su respiración entrecortada. Le miro de reojo. ¡Por favor qué guapo es! Me encantan sus facciones angulosas, su hoyuelo en la barbilla y esos pómulos marcados. He llegado a desarrollar un súper poder que hace que en esa décima de segundo pueda analizarle de arriba abajo, así que además me doy cuenta que no se ha afeitado.
 
Aumento el ritmo para intentar seguirle durante unos metros y así poder admirarle un rato más. ¡Madre mía qué espaldas! ¡Y qué culo! Aún con la sudadera y el pantalón largo se puede intuir que tiene un cuerpazo de infarto. Espaldas anchas, cintura estrecha, culo prieto, mmmmmm… ¡Alex céntrate que aún te caerás y te romperás los dientes!
 
A los 20 minutos, muy a mi pesar, estoy a punto de echar el hígado por la boca así que empiezo a bajar el ritmo mientras le veo alejarse. Al llegar al quisco de helados doy media vuelta para dirigirme de nuevo a casa. 
 
Al llegar, enciendo el ordenador, y abro el correo electrónico. Echo un vistazo y veo un mail de mi hermano:
 
“¿Ha habido suerte? ¿Has hablado ya con él? ¿Sabes al menos como se llama realmente? ¡Jajaja! Hermanita, decídete ya a hacer algo o al final acabarás como la vieja de los gatos”
 
Ya le contestaré luego, antes necesito una ducha. Abro el grifo del agua caliente y me pongo debajo del chorro durante un buen rato maldiciendo el día que en plena borrachera le confesé a Joey que estaba enamorada de un tío con el que ni siquiera había cruzado ni una palabra. Desde entonces no para de reírse de mí y de recordarme que se me pasa el arroz en la mayoría de sus mails. 
 
Le adoro, pero somos tan diferentes que no parecemos ni hermanos, caso extraño teniendo en cuenta que somos mellizos. Él es rubio, yo morena. Él tiene los ojos verdes, yo grises. Él mide 1,85 cm., yo 1,65 cm. Él siempre ha sido muy extrovertido, y aunque a mí no me ha costado relacionarme con la gente, en el instituto la gente me conocía por ser la hermana de Joey. Él fue el típico adolescente carismático, aficionado a los deportes y ligón, al que invitaban a fiestas y yo la chica centrada en los estudios con un grupo reducido de amigos, la mayoría de ellos compañeros del periódico del instituto. Al pasar la adolescencia, los dos nos mudamos a la ciudad, yo para matricularme en la facultad de periodismo y él para alistarse en el cuerpo de policía.
 
La noche de mi confesión, me había invitado a cenar para celebrar su ascenso a detective de homicidios, como los de las series de televisión. El caso es que después de cenar me llevó a un club que conocía y pude comprobar cómo gran parte del aforo femenino del local también lo conocían a él. 
 
– ¿Ves esa rubia de allí? Pues me la he tirado. ¿Y esa camarera? Pues me la follé en el cuarto de las bebidas. ¿Y de ese grupito que hay allí que están sentadas en ese reservado? Pues de las cinco me he tirado a tres y dos de ellas a la vez.
– ¡Joseph, por favor! ¿Y por qué me traes aquí? ¡Se van a pensar que soy otro de tus ligues!
– Pues aprovecha… al menos que alguien piense que tienes vida sexual…
– ¡Capullo! ¡Eres un cerdo sin sentimientos! No entiendo como todas estas tías pueden estar aquí tan anchas sabiendo que sólo son una más de las muchas que te has tirado… Antes muerta a que me comparen con alguna de esas. No quiero ser la muñeca hinchable de alguien como tú, así que esperaré a encontrar a esa persona especial. 
– Vamos Alex… No te pongas así. Sé que te encanta lo que haces, pero a veces pienso que vives sólo para trabajar. Tienes que salir más y divertirte y echarte un ligue que te pegue un meneo de vez en cuando. En mi caso, pienso que soy joven y esas chicas también. No tenemos ningún compromiso y siempre voy a las claras, no busco una relación seria y se lo dejo bien claro… – me mira durante un rato hasta que añade – Ven, dame un abrazo, toma tu gin-tonic y cuéntame cómo va la búsqueda de tu príncipe azul.
 
Total, que ese gin-tonic no fue ni mucho menos el último y resulta que entre lágrimas le acabé confesando que el hombre por el que suspiraba, el hombre con el que soñaba cada noche, mi príncipe azul, era un total desconocido para mí. Le expliqué con todo lujo de detalles la historia de cómo le conocí o mejor dicho, de cómo me convertí en una acosadora profesional. Supongo que el alto nivel de alcohol que tenía en sangre no me permitió ver que la cara de mi hermano era un poema y que acabaría arrepintiéndome de esa confesión el resto de mi vida.
 
Le conté que la primera vez que le vi fue casi dos meses atrás volviendo del trabajo. Estaba nevando y decidí pasar por el parque para sacar unas fotos. Mientras enfocaba al lago mi objetivo captó la imagen de un chico vestido tan sólo con pantalón de chándal y sudadera con capucha que corría hacia donde yo estaba. Del frío que hacía se le veía hasta el aliento salir de la boca. Ya tenía que estar loco para salir a correr con ese tiempo. Al cruzarse conmigo nuestras miradas se encontraron y entonces fue cuando me quedé petrificada, perdida en sus preciosos ojos azules y en sus labios carnosos. Fue tan sólo un segundo pero se me quedó grabado como si de una fotografía se tratara.  
 
Esa mirada me dejó tan trastocada, que al día siguiente volví a pasar por allí. La nieve volvía a hacer acto de presencia, y el corredor misterioso tampoco faltó a su cita. Esta vez le observé desde algo más lejos, medio escondida detrás de un árbol para no llamar la atención ya que éramos los únicos transeúntes del parque. Su ritmo era constante y el tío tenía estilo corriendo. No es que yo entendiera mucho del tema, pero se notaba que hacía deporte con frecuencia. 
 
Le confesé que desde entonces cruzo el parque para llegar a casa y que siempre a la misma hora y por el mismo camino, veo correr al desconocido de ojos azules, a mi chico misterioso, al que he llegado a poner un nombre, Neal.
Empecé a imaginarme cómo sería su vida. Una vida que, según mi estado de ánimo, variaba entre “soltero y sin compromiso esperando a su chica ideal” (o sea a mí), pasando por “con una novia ninfómana que le pedía sexo a todas horas” (por eso se entrenaba cada día corriendo y mantener la forma) o “felizmente casado con cuatro hijos y esperando el quinto”.
 
Con la excusa de hacerle fotos al paisaje, le hacía fotos a él también. Si había poca gente alrededor, me daba corte y me escondía detrás de algún árbol. Al final, un día decidí intentar un acercamiento y acabé comprándome unas mallas y unas zapatillas para empezar a hacer footing  y así verle durante algo más de rato.  Y ahí acabó mi intento de acercamiento… Han pasado dos meses y hablar, lo que se dice hablar, como que no… ¡pero un día hubo un ligero saludo con la cabeza! ¡Y además se me está poniendo un culo monísimo de tanto correr! 
 
¿A quién quiero engañar? Joey tiene razón, soy patética… Tengo 28 años y me he enamorado de un tío del que ni siquiera sé el nombre y al que sólo veo un máximo de quince minutos al día (vamos, lo que mi cuerpo puede aguantar corriendo detrás de él). 
 
Salgo de la ducha, me pongo el pijama, meto el bol de fideos chinos en el microondas y cuando está listo cojo unos palillos y me siento delante del ordenador para contestar a Joe:
 
“Tú siempre tan majo y atento recordándome que los años no perdonan. Siento confirmarte que tenemos la misma edad y tampoco te veo por la labor de sentar la cabeza… ¿Cómo te va con tu nueva placa de detective? ¿Has visto ya muchas salpicaduras de sangre y encontrado pelos del asesino donde nadie más ve? (Mi hermano y yo siempre nos reíamos cuando en las series de policías, los protagonistas encontraban un pelo en una habitación de 20 metros cuadrados con tan sólo echar un vistazo. Desde entonces él tuvo claro qué quería hacer de mayor). En respuesta a tu interés, te diré que no, aún no sé su nombre. Y no, no he hablado con él (de hecho ni siquiera sé cómo suena su voz aún…). Algunos no somos tan lanzados como tú y tampoco se me ocurre ninguna excusa con la que empezar a entablar algo de conversación. De todos modos, las ideas y consejos serán bienvenidos. Veo que te interesa mucho mi vida social y no quiero que pierdas el sueño por mí. 
Te quiero (aunque me cueste reconocerlo), Alex” 
 
Recibo su respuesta casi al instante.
 
“Voy para tu casa. Tengo la noche libre. Llevo cervezas y una lista de sugerencias para darle un empujón a tu vida amorosa.
Te quiero, J.”

16 Comentarios

  1. Maka-Reply
    26 marzo, 2016 en 10:32

    Uuuh q buena pintaaaa

  2. natalia-Reply
    2 abril, 2016 en 17:36

    este libro sera publicado?

    • Anna García-Reply
      2 abril, 2016 en 18:59

      En un futuro, quizá…
      Pero de momento, se queda en este cajón… 😉

  3. Maria-Reply
    16 abril, 2016 en 22:36

    Ya encontré algo tuyo para leer, graciasss

  4. May-Reply
    13 mayo, 2016 en 17:57

    Joderrrrrr ya me ha “enganchao”esta noche maratón.

    • Anna García-Reply
      16 mayo, 2016 en 23:20

      Espero haberte provocado unas ojeras enooooooooooooooormes! 😉

  5. 13 septiembre, 2016 en 1:47

    Bueno, ahora si voy a empezar el que me hace falta.

    • Anna García-Reply
      13 septiembre, 2016 en 9:02

      Esta es la primera que escribí, así que tened piedad… 😉

  6. Lourdes-Reply
    29 septiembre, 2016 en 23:02

    Así como se va a ir una a la cama!!! Me encanta solo llevamos 1 capitulo

    • Anna García-Reply
      1 octubre, 2016 en 21:51

      Una más para el club de los osos panda… 😀

  7. Carme-Reply
    25 noviembre, 2016 en 18:23

    Hola Anna, este libro es independiente o es de alguna de tus series?
    Gracias!!! Me encanta leerte.

    • Anna García-Reply
      25 noviembre, 2016 en 20:09

      ¡Hola!

      Esta es una historia que escribí hace algún tiempo y no, no tiene relación con ninguno ya escrito.

      Besos!

  8. Dafne-Reply
    25 marzo, 2017 en 23:04

    Hola! De chile leyendote ? me encantan tus libros….acabo de terminar de leer Segundas oportunidades y entre aca para ver si encontraba algo nuevo, y me pillo con esto!!!! No parare de leer jajajaja

    • Anna García-Reply
      26 marzo, 2017 en 20:53

      😀 Muchísimas gracias!
      Espero que te encante!
      También podrás leer un par de capítulos especiales de dos historias… 😉

  9. Noe-Reply
    6 septiembre, 2017 en 6:07

    holaa!! desde Paraguay te dire que soy tu fans nro 1
    me encantan tus historias (4 leidos), por favor nunca dejes de escribir!! besos!
    PD: me uno al club de osos pandas porque paso noches sin dormir con mucho gusto!! 🙂

    • Anna García-Reply
      6 septiembre, 2017 en 20:08

      😀 Bienvenida!
      De momento, no tengo planes de dejarlo, así que espero seguir haciéndoos pasar noches en vela

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