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Alex y Patrick – Capítulo 18

Fotor0118120452nA la mañana siguiente nos despertamos en mi apartamento. Anoche decidimos venirnos aquí porque está más cerca del colegio y Patrick tiene algo de ropa aquí.
Desayunamos y salimos de casa para ir a trabajar. A él le queda muy cerca, apenas unas manzanas caminando, yo en cambio tengo que coger el metro. Caminamos uno al lado del otro, sin siquiera rozarnos, como si nos hubiéramos encontrado por casualidad. Llegamos a la estación de metro y nos paramos en la puerta.
 
– Bueno… nos vemos luego – digo
– Vale.
 
Y nos quedamos callados, uno delante del otro, incapaces de movernos hasta que me decido yo.
 
– Hasta luego.
– Adiós.
 
Y me giro para entrar en la estación. Cuando estoy dentro y he dado unos pasos, me giro para mirar hacia fuera y le sigo viendo allí plantado. Camino marcha atrás sonriéndole, incapaz de perderle de vista mientras cientos de personas me esquivan a toda prisa para llegar a su destino. Patrick no deja de mirarme y de repente veo que empieza a caminar hacia mí. Sorprendida, aminoro la marcha hasta detenerme por completo. Su paso es cada vez más decidido y cuando llega, me agarra del cuello y hunde su lengua dentro de mi boca. Después de unos minutos separa sus labios de los míos y sin apartar sus manos de mí, me sonríe y sin más, se aleja caminando sin dejar de clavar sus increíbles ojos azules en mí.
 
Voy como en una nube. En el metro ni siquiera busco asiento, me quedo de pie al lado de la puerta y no soy consciente de bajarme del vagón, cosa que me doy cuenta que he hecho y además en la parada correcta cuando entro en el edificio del periódico y oigo la voz chillona de Jessica de recepción.
 
– ¡Hola Alex! ¡Tienes un regalo en tu mesa! ¡Y hay una tarjeta! ¿Es de tu novio? No sabía que estuvieras saliendo con alguien…
 
Ni siquiera me paro a hablar con ella de la confusión que llevo… Simplemente la miro mientras sigo caminando hacia los ascensores. Pico el botón y sigo escuchando a Jessica.
 
– Ya me contarás ¿eh?
 
¿Contarte? Si no hemos cruzado nunca más de cinco frases seguidas… No veas lo que somos capaces de hacer las mujeres por enterarnos de un cotilleo… 
 
Cuando llego a mi mesa me quedo a cuadros. Encuentro un ramo de flores precioso acompañado de una nota.
 
“Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. No me faltes nunca por favor. Te amo. Patrick”
 
Aprieto la nota contra mi pecho. Tengo ganas de llorar pero me las tengo que guardar porque tenemos reunión. Tengo que entregar los dos reportajes que tanto he tardado en escribir. Mi jefe me mira desde la entrada de la sala de reuniones. No estaba acostumbrado a estos plazos de entrega en mis reportajes y ahora creo que empieza a darse cuenta del motivo. Cuando paso a su lado me sonríe cómplice.
 
Mientras escucho las indicaciones de mi jefe saco mi teléfono por debajo de la mesa y le escribo un mensaje a Patrick.
 
“No paras de sorprenderme. Gracias. Por las flores y por todo”
 
La respuesta no se hace esperar demasiado, aunque por la hora que es debe estar delante de 25 niños mirándole.
 
“Veo que has recibido mi regalo… De nada. Hasta luego”
 
Haciendo acopio de toda mi fuerza de voluntad, me centro en el trabajo el resto del día. Joey me llama después de comer y quedamos para ir juntos a recoger a Will al colegio. El muy cotilla…
 
A las tres y media de la tarde recojo mis cosas y cuando bajo al vestíbulo me encuentro al canalla de mi hermano mostrándole a Jessica todo el repertorio de sus encantos. Cuando llego al mostrador, veo que Jessica está deshecha y a merced de Joey. Incluso tengo la tentación de mirar al suelo para ver si hay un charco debajo de ella… 
 
– ¿En serio eres poli? ¿Y pillas a muchos malos?
 
Madre mía qué conversación más profunda… Miro a Joey con cara de asombro.
 
– ¿Nos vamos? – digo 
– Vale. Nos vemos Jessica.
– Cuando quieras Joey. Llámame. Por cierto Alex, ¿quién te envió esas flores? ¿No te las llevas a casa?
 
Joey me mira con cara de sorpresa.
 
– ¿Flores y todo? Joder cómo se lo curra… pero si ya te ha llevado a la cama…
Le doy un golpe en el brazo mientras me giro hacia Jessica diciéndole.
– Me las llevaré otro día. Hoy no puedo y no quiero que se me estropeen en el metro.
 
Nada más salir del edificio, Joey me pone un brazo por encima de los hombros.
 
– ¿Y bien?
– Eres una marujona Joey.
– No es cotilleo, es puro interés sexual.
– Por dios, que soy tu hermana.
– Lo sé, estoy enfermo.
 
Mientras vamos de camino al colegio le voy explicando nuestra cita y Joey escucha atentamente.
 
– Vamos que se lo curró mucho el tío… pero bueno, se llevó buena recompensa…
– Joey… en serio que no te creo cuando dices que quieres dejar de ir tirándote a una tía cada fin de semana… No pones de tu parte. El numerito que tenías montado con Jessica era insufrible… ¿En serio ese es el prototipo de chica con el que quieres sentar la cabeza?
– No, claro que no.
– ¿Y por qué estabas ligando con ella?
– No sé… ¡me sale solo! Aún no sé qué tipo de chica es con la que quiero sentar la cabeza…
– Pues ya te digo yo que los sitios que sueles frecuentar… Ahí está el colegio de Will.
 
Las puertas ya están abiertas aunque pocos niños han salido aún. Nos quedamos al pie de las escaleras y al poco rato aparecen varios niños entre los que está Will. Cuando ve a Joey se le tira a los brazos y cuando llevamos un rato hablando aparece Patrick acompañado de Claire, su jefa, más conocida por zorrón rubio. Él nos ha visto al instante y nos miramos. Claire le está hablando con mucho entusiasmo mientras le toca el brazo, vamos, lo que traducido al lenguaje corporal femenino quiere decir “te toco el brazo pero si pudiera te metía la lengua hasta la tráquea”.
 
Intento disimular prestando atención a Will y Joey pero entonces veo a mi hermano babeando literalmente mirando a Claire.
 
– Joey por dios, que hay niños delante. Disimula un poco.
– ¿Quién es ella?
– Es Claire, la directora del colegio.
– Tengo que conocerla. ¿Me acerco y le digo algo? ¿Qué le digo?
– ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi hermano? ¿Tú sin palabras?
 
Aunque ahora que lo pienso, si Joey se acerca a ella y consigue que caiga bajo su hechizo, me la quito de encima y dejará de tocar lo que es mío. Lo sé, se supone que nadie sabe que es mío y ella es una de las primeras que no debe saberlo, pero aún así me hierve la sangre.
 
– Ves tonto. Haz que vas a saludar a Patrick y que él os presente.
 
Sin pensárselo dos veces, se acerca y entabla conversación con Patrick. Cinco minutos después, ella ha dejado mirar a mi chico para centrarse en Joey. Diez minutos más tarde, Patrick decide que sobra y se despide de ellos.
Me hace señas para que vayamos al parque y él nos sigue de cerca. Cuando llegamos a la zona de los columpios y Will sale disparado a jugar con sus amigos del parque, Patrick se me acerca y me dice.
 
– Alucino con tu hermano. En diez minutos se ha camelado a Claire y la ha invitado a cenar esta noche. Es mi héroe, te lo juro.
– Se ha quedado prendado de ella nada más verla…
– ¿En serio? Pues es dura de roer – y al ver mi cara de sorpresa añade rápidamente – No me malinterpretes… Digo que es muy dura laboralmente hablando… Nunca he intentado ligar con ella, no es mi tipo.
– Pues te aseguro que tú sí eres el suyo. Seguro que si el que la invita a cenar eres tú, le pega una patada en el culo a mi hermano para quitárselo de encima.
– Pues te aseguro que no debes preocuparte por nada… yo sólo tengo ojos para ti… ¿Entonces te gustaron las flores?
– Me encantan. Las he dejado en un jarrón en mi mesa porque no quiero que se estropeen en el metro. Y por cierto, el beso de esta mañana en la estación, ha sido genial, gracias…
– Odio la situación en la que estamos… me gustaría poder darte ese beso siempre que quiera y donde estemos, pero no se me ocurre qué otra cosa hacer que ocultarnos… al menos hasta que se aclare el tema de Will… 
– Lo entiendo, no te preocupes…
– Por cierto, hoy tengo que corregir unos textos… ¿te importaría llevar tú a Will a casa de Alice?
– Vale, pero me esperarás en casa, ¿verdad? Toma las llaves. Cogeré comida china cuando vuelva. Por favor…
– Al final la nueva amiga de Joey me va a echar… pero prométeme que podré corregirlo todo…
– Prometido – digo juntando dos dedos y besándomelos.
 
Al rato Patrick se despide de nosotros y se va para mi apartamento mientras Will y yo cogemos el metro para ir a casa de Alice. Cuando estamos en el vagón me pregunta.
 
– Alex… ¿te gustó la cita?
– Claro que sí. ¿Lo sabías?
– Patrick me lo explicó. Me dijo que no iba a venir con Joey y conmigo al partido porque iba a salir contigo. Que te iba a llevar a un sitio especial y luego a cenar.
– Pues sí, nos lo pasamos muy bien.
– ¿Os besasteis? – pregunta riendo y tapándose la boca con la manita.
– Pues sí…
– ¡Alex y Patrick cogidos de la mano! – empieza a cantar.
– Ven aquí granuja – y le abrazo besándole la cabeza.
 
Llegamos a casa de Alice y cuando me despido pronto explicándoles que tengo que coger el metro de vuelta, insisten en que Charlie me lleve en la furgoneta.
 
– Insisto querida. Así nos quedamos más tranquilos.
– No te preocupes – añade Charlie – estoy acostumbrado a hacer de taxista.
 
Después de insistirme por unos minutos más, accedo y nos montamos en la furgoneta, que como la casa, es enorme y totalmente adaptada a los niños, con algunas sillitas de viaje.
 
– Así que estás saliendo con Patrick…
– Pues sí… – respondo sorprendida.
– Will me habla mucho de vosotros. Será muy feliz en tu casa.
– Gracias, eso espero.
– Si Patrick no te trata bien, me lo dices y le pateo el culo, ¿de acuerdo?
 
No puedo evitar soltar una risa. Ese hombre es parco en palabras, pero me encanta. En ese momento me suena el móvil. Es un mensaje de Patrick.
 
“A riesgo de parecer un machista, ¿tengo calzoncillos limpios en tu casa? Si no, te espero tal cual estoy ahora salido de la ducha pero para mañana tendré serias dudas acerca qué ropa ponerme…”
 
¡Jajaja! ¡Qué tonto! Pienso un poco… hice la colada el otro día y había ropa de Patrick… que guardé… ¡ah sí! creo que en la cajonera de la habitación.
 
“Sí señorito. El otro día hice la colada y había ropa tuya. Creo recordar que la guardé en algún cajón en el dormitorio”
 
Converso un rato más con Charlie hasta que de repente me doy cuenta de lo que acabo de hacer. ¡Dios mío! Le he dicho a Patrick que rebusque entre los cajones del dormitorio en busca de su ropa y sus fotos están en uno de esos cajones.
 
Un sudor frío empieza a recorrerme todo el cuerpo. ¡¿Cómo he podido ser tan tonta?! ¿Y si encuentra sus fotos qué le digo? Se va a pensar que estoy majara… Por favor, por favor, que no las haya visto. Miro mi móvil y no tengo mensaje de Patrick… tampoco me atrevo yo a enviarle ninguno preguntándole si ha encontrado la ropa…
 
Por fin Charlie para en doble fila delante de mi edificio. Me despido de él lo más rápido posible que puede sin ser grosera y corro escaleras arriba sin siquiera esperar al ascensor. Llego a mi rellano, respiro hondo y meto la llave en la cerradura.
 
– ¡Hola! – digo tratando de parecer lo más natural posible.
 
No recibo respuesta y mi nerviosismo crece por momentos cuando no le veo en el salón. La luz del dormitorio está encendida y me dirijo hacia allí. Cuando llego a la puerta veo a Patrick sentado en la cama con un fajo de fotos en las manos. No me acordaba que tenía tantas… unas más de cerca que otras y todas hechas en el parque. Patrick tiene cara de no entender nada.
 
– Patrick yo… – consigo decir.
– ¿Qué… qué es esto?
 
Cómo se lo explico sin parecer una pirada… no es fácil porque diga lo que diga sonaré como tal, como lo que soy, una loca de encerrar. 
 
– ¿Estas fotos me las hiciste tú? ¿Cuándo?
– Sí… en el parque…
– Sí, eso ya lo veo, pero no lo entiendo…
– Patrick… llevo enamorada de ti desde hace meses…
 
Él me mira y entonces puedo escuchar a su cabeza atando cabos.
 
– ¿Me seguías?
– Verás, no me atrevía a hablar contigo, pero no podía dejar de verte… Intenté acercarme a ti pero no podía… Joey me aconsejó que hablara contigo pero fui tan tonta que no me atrevía…
– ¡¿Joey?! ¿Qué tiene que ver tu hermano en todo esto? ¿Me espiabais los dos o qué? – su tono de voz empieza a ser ya mucho más alto, pasando del asombro al enfado.
 
Las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos sin remedio.
 
– Le confesé un día que estaba enamorada de ti y que ni siquiera habíamos cruzado ninguna palabra y me dio algunos consejos que no me atreví a seguir…
– ¿Y Will? ¿Utilizaste a Will para llegar a mí?
– ¡No! ¡Eso nunca lo haría! 
– ¿Y pretendes que te crea? En serio Alex, estoy confundido… 
– Sé que es difícil de creer, pero lo de que fueras profesor de Will fue pura casualidad… ¡no lo sabía! ¡Te lo juro!
– No puedo creerte…
– Patrick por favor – digo intentando acercarme.
 
Patrick me esquiva tirando las fotos sobre la cama.
 
– No tienes ni idea de por lo que está pasando Will… ¡ni idea! No es un juego y no me puedo creer que le hayas utilizado de esta manera… no te conozco Alex… pensaba que eras diferente…
 
Incapaz de reaccionar y de decirle nada más, me quedo plantada el interior de la habitación. Una y otra vez elijo las palabras que podría decirle pero ninguna suena creíble. De repente pasa por mi lado sin siquiera mirarme, coge la mochila y la sudadera se dirige a la puerta.
 
– Patrick espera… lo siento… te lo iba a explicar algún día…
 
Sin girarse, quedándose de espaldas, me dice.
 
– ¿Explicarme el qué? ¿Qué todo esto era falso? ¿Qué me estabas mintiendo?
 
Y sin esperar respuesta sale de casa y de mi vida dando un fuerte portazo.

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