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Alex y Patrick – Capítulo 2

Fotor1129164248Abro un ojo… ¿Dios mío qué hora es? ¿Por qué me duele tanto la cabeza? Intento incorporarme pero el dolor es insoportable y decido volverme a estirar. 
 
Empiezo a recordar la noche anterior. Mi hermano se está convirtiendo en una mala influencia para mí… Cada vez que nos vemos acabo con una borrachera de cuidado. Espero no haberle contado cualquier otra intimidad. ¡Dios mío! Capaz soy hasta de haberle confesado que mi “amiguito a pilas” también se llama Neal. Si es así, seguro que lo averiguaré pronto ya que es una información demasiado jugosa como para que Joey no la utilice para reírse de mí durante meses.
 
Necesito un café cargado, así que me dirijo a la cocina y encuentro un papel pegado en la nevera con un imán. Reconozco la letra de Joey y entonces leo: 
 
“OPERACIÓN MENOS ACOSAR Y MÁS FOLLAR”
 
¿Qué? ¡Yo le mato! ¡¿Cómo dejé que hiciera esto?! No fui yo, fue el alcohol… Y la siguiente frase que leo es: 
 
“ACCIONES PARA LLAMAR LA ATENCIÓN DEL CORREDOR BUENORRO”
 
Vale, necesito un café sin falta antes de seguir leyendo. No creo que lo del “corredor buenorro” sea cosecha de Joey, así que ahí tengo la confirmación de que, efectivamente, anoche me volví a ir de la lengua.
Café en mano sigo con mi lectura:
 
1. “CUANDO ESTÉIS CORRIENDO Y PASE POR TU LADO, PROVOCA UN ENCONTRONAZO. CAEIS AL SUELO, CON SUERTE UNO ENCIMA DE OTRO…” Vale, ésta es fácil y ya se me había ocurrido alguna vez. 
 
2.  “CUANDO ESTÉIS CORRIENDO, Y VAYAS DELANTE SUYO, TE CAES AL SUELO. SE PARARÁ PARA AYUDARTE A LEVANTARTE”. ¿Y si le da igual que me caiga y ni siquiera se para a ayudarme? Aunque bien pensado, con esta opción no pongo en peligro su integridad física como con la anterior…
 
3. “INTENTAR AVERIGUAR EL RECORRIDO COMPLETO QUE HACE CORRIENDO PARA ASÍ SABER DONDE VIVE. HAZLO EN BICICLETA, NO VAYAS A MORIR EN EL INTENTO”. Ja ja ja, me parto de la risa hermanito.
 
4. “LLEVARTE AL PARQUE UN FRISBEE O UNA PELOTA Y CUANDO PASE ARREARLE UN GOLPE. LUEGO SÓLO TIENES QUE ACERCARTE Y PEDIRLE DISCULPAS Y ENTABLAR CONVERSACIÓN”. Esto se empieza a poner violento…
 
5. “PONERTE UN ESCOTAZO QUE DEJE POCO A LA IMAGINACIÓN Y UNAS MALLAS MUY CORTAS Y PONERTE A HACER ESTIRAMIENTOS CUANDO ÉL PASE. RECUERDA PEQUEÑA, LOS HOMBRES NO SOMOS DE PIEDRA”. Sí, seguro que con mi cuerpazo se abalanza sobre mí y me hace el amor allí mismo.
 
6. “ACERCARTE A ÉL Y DECIRLE HOLA ME LLAMO ALEX. ¿TOMAMOS UN CAFÉ?” Claro, si me atreviera a hacer eso a lo mejor no me vería obligada a recibir consejos de cierto policía cachondo supuesto hermano mío…
 
El resto del papel son dibujos obscenos de Joey. No cambiará nunca… pero como siempre, consigue sacarme una sonrisa. 
 
Sé que en el fondo tiene razón. Por desgracia la vida no es como un anuncio de colonia… los tíos no suelen emerger del agua en bañador y venir hacia ti para plantarte un beso de película así por las buenas. He estado deseando que así fuera durante dos meses, pero nada…
 
Así que más convencida que nunca, decido que esta misma tarde pasaré a la acción. Creo que probaré a hacerme la patosa y caerme delante suyo. Me tienta la opción de chocarme con él, más que nada porque tendría oportunidad de magrearle un poco pero no quiero hacerle daño, así que esa opción será la más segura… al menos para él.
 
Paso el resto de la mañana en el supermercado. Como no suelo comer en casa y por las noches llego sin ganas de cocinar (tampoco es que sea mi fuerte) lleno el carro con cosas básicas como leche, yogures, cereales, algo de pasta y el socorrido sushi congelado para las cenas. Decido añadir a mis provisiones agua oxigenada y tiritas, que me conozco y luego el papel se me va de las manos y en lugar de interpretar un simple tropezón, lo doy todo dando un triple salto mortal con tirabuzón y acabo hecha un cristo. 
 
Al llegar a casa me hago un plato de espaguetis, pero me dejo la mitad. Tengo un nudo en el estómago por lo que pueda pasar esta tarde. Con el tiempo que llevo soñando con ese momento, el simple hecho de escuchar su voz me consolaría, pero no, estoy decidida a ir más allá y conseguir mantener una conversación de al menos dos minutos. Así que quizá tendría que pensar un poco en qué decir para que la cosa no acabe en una conversación tipo:
 
– ¿Te has hecho daño?
– No.
– De acuerdo. Hasta luego.
 
Me siento en el sofá, me tapo con mi manta y pienso en qué decirle llegado el momento. Quizá después de darle las gracias por haberse preocupado por mi caída, tendría que presentarme y eso le diese pie a decirme su nombre. Punto a mi favor.
 
Luego le diría que corro para guardar la línea, pero que los deportes nunca han sido lo mío, no como él que se veía que hacía deporte regularmente (toma piropazo camuflado que le he metido). Y también podría soltarle algo como que mi trabajo no me deja salir a correr tanto como querría y darle un motivo para explicarme a qué se dedica él. Otros dos puntos a mi favor.
 
Podría preguntarle también cosas acerca del circuito de entrenamiento que hace. A lo mejor de esa manera averiguo donde vive. Otro punto.
 
Y entonces le suelto que necesito un par de zapatillas nuevas pero que no sé donde ni qué modelo comprar y como ya hemos hablado durante un rato y tenemos algo de confianza, le pido que me acompañe a comprar unas. 
 
Y tenemos una cita de película y se da cuenta que soy encantadora y al dejarme en casa me da un beso tierno cogiéndome la cara entre sus manos. Luego se separa unos centímetros de mí y cuando consigo volver a respirar, le miro a sus ojos azules y me pierdo en ellos. Le agarro del pelo y le beso como si me fuera la vida en ello, mordiéndole el labio mientras escucho que se le escapa un jadeo. Me coge del trasero y me atrae hacia él para que note su erección. Ambos dejamos de besarnos para recobrar la respiración y nos miramos. Puedo leer en sus ojos que me pide permiso para seguir adelante y mi respuesta es buscar las llaves de mi piso en el bolso. Entramos en casa a trompicones. Suelto el bolso en el pasillo, él se quita los zapatos y los calcetines y mientras se desabrocha la camisa, yo le quito los pantalones. Vestido tan solo con los boxers me susurra al oído:
 
– Me parece que no estamos en igualdad de condiciones – y se separa de mí un poco para mirarme.
 
Uno a uno me desabrocho los botones de la camisa con toda la parsimonia del mundo. Su respiración que se acelera cuando la dejo caer al suelo y empiezo a desabrocharme el tejano ajustado. Cuando termino me quedo delante suyo solamente vestida con el conjunto de encaje negro. No puedo evitar morderme el labio inferior mientras observo sus pectorales y bajo la vista hacia sus calzoncillos. Supongo que eso es suficiente para él y como un animal me coge y me arrincona contra la pared del pasillo. Me arranca el tanga sin ningún miramiento, se baja los calzoncillos y me penetra con fuerza. Pongo mis brazos alrededor de su cuello y las piernas alrededor de su trasero. Él apoya sus manos contra la pared a cada lado de mi cara y me enviste una y otra vez. Echo mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos mientras empieza a besarme primero los pechos. Se toma su tiempo en los pezones, lamiéndolos y atrapándolos con los dientes. Luego sigue dándome besos por el cuello y cuando noto su aliento me hace estremecer. Y finalmente se dirige a la oreja y entonces me susurra:
 
– Mírame a los ojos.
 
Le obedezco y al momento me vuelvo a quedar hipnotizada por ellos. ¿Como un azul tan claro puede ser a la vez tan ardiente? Esa mirada provoca tantas cosas en mí que al momento caigo en un torbellino de sensaciones. Sigue embistiendo sin piedad pero yo ya he perdido la noción. Estoy perdida en él. Me agarra más fuerte y llegamos juntos al orgasmo.
 
Intento recuperar el aliento y poco a poco abro los ojos. ¡Joder, me he dormido! Y he vuelto a tener uno de esos sueños tan reales. De repente me acuerdo de mi plan de esta tarde y miro el reloj. Son las 18:40 pasadas. No tengo tiempo de ponerme la ropa de correr si quiero llegar, así que cojo el bolso, me arreglo un poco el pelo en el espejo del recibidor y salgo de casa a toda prisa.
 
Llego al parque diez minutos más tarde. Me acerco al lago y me apoyo en la barandilla sin saber bien qué hacer. Los tejanos y la camiseta no parece la ropa más adecuada para correr, así que quizá debería cambiar de plan. Intento pensar en una alternativa que se viera creíble pero bajo presión no rindo bien. Miro hacia donde le suelo ver venir y nada. Abortemos la misión, sin plan y sin objetivo hay poco que hacer. Me siento en un banco a unos metros para recuperar el aliento que perdí desde más o menos cuando me dormí…
 
– ¡Lo sabía! ¡Sabía que la valentía de anoche se quedaría en nada y te cagarías en las bragas! ¿Así es como piensas conquistar a ese tío? ¿Sentadita en un banco? ¿Tienes poderes mentales o algo e intentas que se enamore de ti por telepatía?
– ¡Por dios Joey! ¡Qué susto! ¿Qué pasa que no descansas? ¿Ahora eres mi ángel de la guarda o algo por el estilo? 
– No me cambies de tema Alex. ¿Qué pasa con todo lo que hablamos ayer? 
– Lo iba a hacer, te lo juro. Incluso decidí que iba a utilizar la táctica de caerme delante de él y me había incluso preparado algunas frases para mantener conversación.
– Perfecto. ¿Y qué haces aquí sentada? 
– Llegaba tarde. No me dio tiempo de cambiarme y tuve que venir tal cual y me bloqueé y pensé que ya no tenía sentido ponerme a correr así vestida. Eso teniendo en cuenta que le hubiera visto porque creo que he llegado tarde y ya debe haber pasado.
 
Y entonces, como si los dioses me hubieran escuchado y estuvieran todos confabulados para ponerme las cosas lo más difíciles posible, le vi aparecer a lo lejos. Mi instinto de Robocop se puso en marcha y le di mi típico repaso de arriba abajo almacenando en mi cabeza todos los detalles: pantalón de chándal negro, sudadera gris claro, sin capucha, con gafas de sol, tremendo como siempre… Intenté disimular delante de Joey, pero la cara de tonta que se me pone al verle es difícil de ocultar, así que se giró hacia donde se dirigía mi mirada.
 
– Parece que sí ha aparecido al fin y al cabo… ¿A qué esperas? ¡Ve hacia él! ¡Párale y háblale mujer! 
– Joey no puedo… no tiene sentido…
– ¡Lo que no tiene sentido es que te sientes aquí sin hacer nada! Alex, está a punto de pasar por delante… ¡Alex!
 
Soy incapaz de moverme. Estoy paralizada. Tiene razón, debería acercarme pero no puedo porque sé que no servirá de nada. Ese hombre tan perfecto no se fijaría en alguien como yo nunca. De repente veo a Joey alejarse de mí y acercarse a Neal a grandes zancadas…
 
– ¡Neal! ¡Oye, Neal!
 
¡¿Qué hace?! Le veo dirigirse a él moviendo los brazos y gritando su nombre, bueno, su supuesto nombre.
 
– ¡Neal, soy yo Joey!
 
Cuando está a sólo unos pasos de distancia vuelve a gritar su nombre y Neal, con cara de sorpresa se para en seco.
 
– ¿Eres tú Neal?
– Me parece que me confundes con otra persona… No me llamo Neal… 
– Perdona, pensaba que eras un colega de la universidad al que hace mucho que no veo… Perdona que te haya interrumpido colega.
– No pasa nada.
 
Le veo reanudar la marcha y a mi hermano dirigirse de vuelta hacia mí. 
 
– ¡¿Se puede saber qué narices pasa por tu cabeza para hacer una tontería como esa?! Déjame sola, ¿vale? Déjame vivir mi vida. ¿Qué has querido demostrar?
– ¿Vivir tu vida? ¿Qué quiero demostrar? Bonita, en dos minutos he conseguido algo que tú no has podido hacer en dos meses. Hablar con él. Y no he muerto en el intento, ¡así que espabila! Ah y ya puedes inventarte otro nombre porque no se llama Neal.

4 Comentarios

  1. Lourdes-Reply
    29 septiembre, 2016 en 23:06

    A mi tambieb me encanta ese anuncio Oh my GANDY!!

  2. Tessa-Reply
    18 diciembre, 2016 en 16:36

    ¿Este maravilloso libro, ( como todos los tuyos), lo pondrás en ebook en amazon, como los otros?
    Me encantaría pues tengo todos los tuyos y es mas fácil para mi leerte en el ebook, no tengo acceso al ordenador tanto como para leerte tranquila, como me gusta leer tus maravillosos libros.
    Esperando que asi seame despido de ti deseandote unas Felices Navidades y que 2017 te traiga Paz Amor, Salud y Felicidad.

    • Anna García-Reply
      18 diciembre, 2016 en 20:19

      Hola!
      En un futuro, puede que sí… Aún no está planeado, pero algún día… 😉

  3. Millie Maldonado-Reply
    4 febrero, 2017 en 8:02

    Si porfa ponlo en amazon que yo también quiero comprarlo para mi colección de tus libros

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