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Alex y Patrick – Capítulo 20

Fotor020410222El resto de días de la semana veo que mi vida ha vuelto a ser la que era hace unas semanas. Es decir, se ha reducido a trabajo, trabajo, trabajo y más trabajo. La única diferencia es que la tarde no la paso detrás de un árbol sacando fotos a un tío corriendo sino que las paso con un hombrecito maravilloso de seis años que hace que todo el día merezca la pena.
 
Cada tarde vamos al parque y ya no me deja para irse a jugar con los amigos, se queda conmigo sentado en el banco explicándome cosas del colegio. De vez en cuando el nombre de Patrick sale en la conversación y el pobrecito siempre me mira y me pregunta si ya hemos hablado.
 
La verdad es que no he intentado escribir ni llamarle más desde el día que se fue de mi apartamento. No por falta de ganas, sino porque he decidido seguir el consejo de Charlie y darle algo de tiempo. Quiero ver cómo avanza el tema de la adopción y una vez esté decidido y haya arreglado eso, intentaré hacer algo con él. No quiero pedirle que vuelva conmigo y me perdone, que ojalá fuera así, claro, sino convencerle de que lo que piensa que hice con Will, es mentira. 
 
Tampoco le he visto en toda la semana. Sé por Will que ha ido todos los días a clase, pero no hemos coincidido nunca a la salida, o al menos él ha hecho todo lo posible por no coincidir conmigo. Tengo ropa suya para devolverle, unos vaqueros, un par de camisetas y alguna camisa, aparte de algunos calzoncillos, así que más adelante podría enviarle un mensaje para vernos y devolverle la ropa.
 
Joey me llama cada noche para preguntarme cómo estoy. Me distrae con cosas de su trabajo y con sus locuras y ocurrencias. Me hace reír y eso es lo que mejor me sienta en estos momentos. Le pregunto por Claire, a la que tampoco he visto ningún día en el colegio. Me cuenta que no la ha llamado aún, que no quiere parecer ansioso y que ella tampoco le ha llamado, pero que ayer le envió un mensaje preguntándole si quería ir a una fiesta el sábado por la noche. 
 
– No es propiamente una cita. Se ve que va con unos amigos, compañeros suyos, profesores y eso y que los demás también llevarán amigos. 
– ¿Y qué le dijiste?
– Que sí, claro. Que nos apuntábamos los dos.
– ¿Qué? 
– Que me apuntaba y que llevaría a mi hermana.
– ¡Ni hablar! Joey, no me apetece nada ir a una fiesta.
– Pues yo pienso que precisamente es lo que necesitas. Salir, divertirte y conocer gente si hace falta. No te preocupes, soy poli y ya he indagado un poco. Cuando me han dicho que era una fiesta con amigos suyos compañeros de profesión, he preguntado si iría alguien que yo conociera como Patrick y me ha dicho que no, que él no es de salir de fiesta por ahí. Que se lo dijo pero que le dijo que no iría.
– Me da igual que vaya o no Patrick. No me apetece salir… no estoy de humor.
– Hazlo por mí. Al menos, si Claire está con sus amigos y pasa de mí, tendré alguien con quien estar.
– ¡Ja! ¡Ves con el cuento a otra Joey! Tú no has estado sólo en una fiesta ni cuando íbamos en la guardería. Si Claire no te hace caso, cosa que dudo, seguro que tendrás muchas otras candidatas a tu alrededor esperando tu atención. 
– Ya, vale, pero yo no quiero llamar la atención de nadie que no sea Claire.
No estoy acostumbrada aún a este tipo de respuestas saliendo de la boca de Joey.
– Bueno… ya te diré algo.
– Prométeme que te lo pensarás.
– Lo pensaré.
 
Con la promesa aún sin confirmar llegamos al viernes. Estando en el trabajo totalmente metida de lleno en mi artículo decido darme un descanso para sacarme un café de la máquina. Cojo el móvil por si las moscas y hojear algo en Twitter o Facebook y veo que tengo mensaje. El teléfono se me resbala de las manos al ver que es de Patrick.
 
“¿Te parece bien si mañana paso a recoger a Will para pasar el día con él?”
 
Ya está. Sin un hola, qué tal estás, ni adiós. ¿No me estás echando de menos como yo a ti? ¿Ya has hecho borrón y cuenta nueva? Al menos no borró mi número…
 
“Vale. Pasadlo bien”
 
He intentado sonar tan neutra como él, aunque no es para nada mi estilo. Me quedo con ganas de preguntarle si lo está pasando tan mal como yo, si me echa de menos tanto como yo a él, si todo le recuerda a mí, si pagaría dinero por verme aunque fueran dos segundos, si cada vez que alza la vista al cielo de noche y mira las estrellas se acuerda de la maravillosa cita que tuvimos, si cada noche cuando se acuesta se gira hacia el lado vació de la cama y llora…
 
A la salida del colegio recojo a Will. Marco en mi calendario mental otro día más sin ver a Patrick. Hoy no hace muy buen tiempo, así que vamos directamente a casa de Alice y Charlie. Por el camino le cuento a Will los planes de mañana.
 
– Will, mañana no vendré yo a verte. Patrick te recogerá.
 
En la cara de Will se dibuja una sonrisa enorme y al momento cae en la cuenta de algo.
 
– ¿Y entonces quiere decir que tú no vendrás?
– Yo vendré el domingo. ¿Te parece bien?
– No, pero es lo que hay. Yo os quiero a los dos juntos los dos días, pero ya sé que no puede ser, así que me conformo.
 
Le paso el brazo por los hombros y le atraigo hacia mí. Si finalmente Will se viene a vivir conmigo, voy a tener que hablar con Patrick para hacer esta situación algo más civilizada. Somos adultos y creo que por el bien del niño podemos estar unas horitas juntos bajo un mismo techo, ¿no?
 
Cuando llegamos a casa de Alice, están todos en el patio de atrás. Los chicos y chicas están jugando al futbol mientras Alice y Charlie están sentados observándoles. 
 
– Hola querida. Siéntate a tomarte algo con nosotros – me dice Alice.
– ¿Café, té, zumo…? – me pregunta Charlie levantándose de la silla.
– Una cerveza me iría bien, si tienen.
– ¡Me gusta esta chica! – le dice Charlie a Alice.
 
Cuando Charlie entra en la casa, Alice me mira.
 
– ¿Día duro?
– Buff, no se lo imagina.
– ¿Cómo lo llevas?
– ¿En el trabajo o con el tema de Will?
– En general, Patrick incluido – y al ver mi cara añade – Tu cara dice muchas cosas desde hace días… y Will me ha contado que os habéis peleado.
– Bueno, hay días de todo… Trato de centrarme en el trabajo y en Will y pensar lo menos posible en Patrick.
– ¿Y en ti quién piensa cariño? ¿Eres feliz?
– Will me hace feliz. Mi hermano también. Venir aquí cada tarde me hace feliz también…
– ¿Habéis hablado desde que discutisteis?
– Ni nos hemos visto – digo negando con la cabeza – Tan sólo hoy me ha enviado un mensaje preguntándome si me iba bien que mañana recogiera él a Will para pasar el día juntos. Parecemos una pareja divorciada peleando por la custodia de su hijo…
 
Alice menea la cabeza contrariada mientras Charlie sale de nuevo con mi cerveza y con otra para él y al vernos las caras dice.
 
– Vale, esto tiene pinta de charla de mujeres, así que creo que sobro…
 
Va hacia los chicos y se pone a jugar con ellos, cerveza en mano. Me encanta este hombre.
 
– Verá, yo estaba enamorada de Patrick desde mucho antes de conocernos…
 
Siento la necesidad de explicarle todo a Alice. Algo me dice que hablarlo con ella me hará bien, al igual que lo hizo hablarlo con Joey. Le explico toda la historia a Alice, toda, toda, incluyendo mis momentos de locura acosadora. Ella me escucha atentamente, sin interrumpirme, sin juzgarme y finalmente cuando acabo el relato, ella simplemente añade.
 
– ¿Quién no ha hecho alguna locura por amor?
– Sí… bueno… supongo que se le puede llamar así… Pero en el fondo entiendo a Patrick… Entiendo que se asustara.
– Querida, no has matado a nadie. Son sólo unas fotos. 
– Pues me parece que él no lo ve así… – y esbozando una leve sonrisa añado – A lo mejor es que él no ha hecho nunca una locura por amor.
– A lo mejor es que nunca ha estado enamorado.
 
Esa frase me deja pensativa. Cierto que me comentó una vez que había salido con algunas chicas en el instituto y en la universidad, pero no me habló nunca de ninguna novia más o menos formal.
 
– Puede ser… Lo que me preocupa es el tema de Will. Dejaré pasar un tiempo e intentaré quedar con él y explicarle que con lo de Will está equivocado. Nunca en la vida se me ocurriría utilizarle para llegar hasta Patrick.
– Créeme, eso no lo debe pensar en serio. No hace falta más que verte con el chico para darse cuenta de que le quieres realmente y quieres que forme parte de tu vida.
 
Las palabras de Alice me reconfortan. Tengo la suerte de haberme rodeado de gente que me hace sentir bien, protegida y eso es un tesoro que quiero guardar.
 
– Alice, si finalmente me dan el visto bueno para adoptar a Will, me gustaría seguir viniendo aquí para ayudarte en lo que haga falta… No me gustaría perderos a ti y a Charlie y por supuesto no me gustaría que Will os perdiera.
– Y a nosotros nos encantaría que siguierais visitándonos.
 
Damos algún sorbo de nuestras bebidas mientras observamos a los chicos jugar. Will corre de un lado a otro del jardín con el balón en las manos mientras Charlie le da instrucciones para lanzar el balón.
 
– A Will le ha dado fuerte con esto del futbol… ¡Mi marido está encantado! – dice Alice.
– Sí, entre Patrick y mi hermano Joey le han dado unas clases aceleradas y le han llevado a algún partido de los Giants y parece que le ha gustado.
– ¿Qué tal Joey? Me pareció un chico muy simpático cuando vino a traer a Will hace unos días. Y a las chicas de por aquí me las revolucionó un poco…
– ¡Jajaja! Siempre tiene ese efecto entre el público femenino. Pues está bien. ¡Ahora se nos ha enamorado!
 
Y hablamos durante un rato acerca de Joey. Nos reímos ante sus ocurrencias y su repentino cambio gracias a Claire. Incluso le cuento el apodo que yo le había puesto a la pobre muchacha y el motivo por el que se lo puse. Las dos nos reímos con fuerza durante un buen rato.
 
– Pues creo que deberías hacer caso a tu hermano e ir a esa fiesta mañana. Es sólo una fiesta y te irá bien divertirte. Además, nadie te obliga a quedarte. Si ves que no te lo pasas bien, te vas a casa y ya está, ¿no?
 
Me la quedo mirando durante un rato pensativa. La verdad es que tiene razón. Serán sólo unas horas. Iré con Joey. Conoceré más a Claire y podré tener una opinión de ella más formada. Beberemos y nos divertiremos, en mi caso beber poco que se me suelta la lengua. Y cuando me canse me voy. 
 
– ¿Sabe qué Alice? Creo que tiene razón. Es más, creo que mañana por la mañana me iré de tiendas y me compraré algo de ropa para la fiesta.
– ¡Sí señora! ¡Así se hace!
 
Como es habitual estos días, Charlie me lleva hasta casa. Llego muchísimo más animada que cuando salí esta mañana. Me ducho y me preparo un sándwich vegetal y mientras me lo como escribo a Joey.
 
“Me lo he pensado ya. Cuenta conmigo para la fiesta. ¿Cómo quedamos?”
 
La respuesta no se hace esperar.
 
“¡Esa es mi chica! Te recojo a las nueve y nos tomamos algo antes. La fiesta empieza sobre las ocho pero no quiero llegar muy pronto para no parecer muy desesperado con Claire”
 
“Perfecto. Estaré lista. ¿Cómo hay que vestir? Mañana voy a ir de compras y quiero tener una idea de qué ponerme”
 
“Mmmmm, ¡bien hecho nena! Pues vístete como si fueras a encontrarte con Patrick y quisieras ponerle cachondo”
 
“Muy gracioso… ok, ya veré”.

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