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Alex y Patrick – Capítulo 25

Fotor0224122938El timbre de la puerta me despierta de golpe. Me incorporo algo confusa aún, mirando alrededor. Me he quedado dormida en el sofá y tengo el teléfono en la mano. Miro por la ventana y veo que ha anochecido y que llueve a cántaros.

El timbre vuelve a sonar y esta vez lo hace durante mucho rato, haciéndose tan molesto que tengo que taparme los oídos. Algunos segundos después de cesar ese ruido, me llega un mensaje.

“Alex, ábreme por favor. Tengo que hablar contigo”

Aunque tengo ganas de abrirle la puerta y lanzarme a sus brazos por las bonitas palabras que me ha dejado escritas, quiero darle su merecido.

“¡Alex! Sé que estás ahí. Quiero explicártelo, necesito hacerlo…”

Tras unos segundos en los que ni suena el timbre ni el móvil, empiezo a pensar que se ha dado por vencido y se ha ido a casa.

– ¡Alex!

No puede ser. Oigo su voz llamándome a gritos desde la calle. Como me monte una escena se va a arrepentir el resto de su vida.

– ¡Alex! Ya que no quieres abrirme y que hablemos tranquilamente, tendrás que escucharme porque no pienso descansar hasta que oigas lo que tengo que decirte.

Se calla durante unos segundos, supongo que esperando a que me asome por la ventana. Camino lentamente desde la puerta sin creerme lo que está a punto de hacer. Nunca me podría imaginar que él, tan tímido y correcto siempre, fuera capaz de hacer algo así.

– ¡Lo siento! ¡Siento no habértelo explicado antes! ¡Sé que has estado hablando con mi madre y que ella te lo ha contado!

Aparto la cortina y me asomo a la ventana y le veo subido encima del capó de su coche, totalmente empapado por la lluvia, apartándose el pelo con una mano, mientras con la otra se agarra la zona de las costillas. Mira hacia arriba, hacia mi ventana, y cada pocos segundos se ve obligado a limpiarse las cientos de gotas agua que se posaban en los cristales de sus gafas. La verdad es que la escena era bastante cómica.

– ¡Hola! – dice cuando me ve asomada – ¡Alex, no te vayas! ¡Escúchame por favor!
– ¡A ver gilipollas! – oigo la voz de mi vecino de arriba gritando – ¿Quién tiene que escucharte, ella o todo el vecindario?

Patrick mira hacia arriba mientras se quita las gafas y se seca la cara con la manga.

– ¡Lo siento señor! ¡Pero necesito hablar con ella y no quiere abrirme! ¡No la culpo, por cierto, porque me he portado como un gilipollas!
– ¡¿Te piensas que me importa tu vida?! – grita el hombre – ¡O te callas o llamo a la policía! ¡Por favor que no son horas!
– ¡Cállese usted y deje que el chico diga lo que tenga que decir!

¿Y esa voz de dónde viene? Patrick se gira hacia la voz de la mujer, hacia el bloque de enfrente.

– ¡Gracias señora! – dice Patrick girándose de nuevo hacia mi ventana
– De nada cariño. Creo que lo que pretendes hacer es muy bonito y romántico – vuelve a decir mi vecina de enfrente haciendo que Patrick, siempre tan educado, vuelva a girarse hacia ella dándole las gracias.

La escena empieza a ser muy cómica, y más aún cuando las luces de otros apartamentos empiezan a encenderse y sus inquilinos se suman a la fiesta. Abro la ventana y miro a Patrick, que me sonríe alzando los brazos.

– Alex, la verdad es que vine en cuanto hablé con mi madre… No tengo ningún discurso preparado y ahora que me prestas atención y estoy delante tuyo, me doy cuenta que quiero decirte muchas cosas pero que no sé cómo hacerlo.

Está nervioso, sin saber qué hacer con las manos, frotándoselas contra el pantalón, y luego peinándose el pelo hacía atrás.

– Verás… Lo que quiero que sepas es que… te quiero y estoy locamente enamorado de ti. Lo de la otra noche… no era yo… Me volví loco al verte bailar con ese tío…

Se agacha un poco, agarrándose el estómago con ambas manos mientras respira con fuerza por la boca. Este discursito a pleno pulmón le está haciendo mella, pero la verdad es que quiero que siga hablando.

– No tenía derecho a ponerme celoso, lo sé. Y cuando te vi fuera de la discoteca, no pensé, quise ponerte celosa y sé que hice mal besando a Claire. Pero a pesar de todo eso, te quedaste conmigo, cuidando de mí…
– ¿Besaste a otra y aún te perdonó?

Ambos miramos hacia donde proviene la voz y vemos a una chica asomada a la ventana de uno de los bajos de un bloque de enfrente, cerca de la señora que habló antes. Esta chica, hasta lleva un café en las manos.

– Esto… sí… – le contesta Patrick rascándose la cabeza.
– Pues date con un canto en los dientes porque te esté escuchando ahora. A mí me haces eso y no te vuelvo a mirar a la cara – dice la chica.
– Pues yo creo que todo el mundo merece una segunda oportunidad – dice una voz procedente de algún apartamento por debajo del mío.
– ¡Gracias! – dice Patrick – Espero que ella piense igual que usted.
– ¡Y el gesto que estás haciendo me parece de lo más romántico! – dice otra voz que no puedo precisar de donde procede.

Patrick mira a todos lados con una sonrisa en la cara, hasta que se queda parado delante de mi ventana, mirándome fijamente.

– Y encima, cuando pensaba que no la podía cagar más, no confié en ella lo suficiente como para explicarle ciertas cosas de mi pasado… Y ahora se ha enterado, y no por mí… – dice agachando la cabeza avergonzado – ¡Estaba asustado Alex! Debí habértelo contado, pero no quise que eso pudiera entorpecer tus planes con Will…
– ¡Acabo de llamar a la policía! – vuelve a la carga mi vecino gruñón – ¡Ya lo has conseguido!
– ¡Pues muchas gracias caballero! – le dice Patrick moviendo los brazos y resoplando.
– Alex… yo… nunca confié lo suficiente en nadie como para contarle mi historia… hasta que te conocí. Quise decirte que entendía perfectamente a Will porque yo estuve en la misma situación que él. Quise contarte el dolor que sentí cuando perdí a mi madre y el sentimiento de abandono cuando mi hermano se fue. Quise explicarte lo solo que me sentía cada noche, en una casa que no era la mía, acompañado de gente que no era mi familia.

Conforme habla, su respiración se entrecorta más y se pone una mano en el pecho mientras una mueca de dolor se dibuja en su cara. Las pausas entre las frases son cada vez más frecuentes y largas y se gira cada cierto tiempo controlando la llegada de la policía.

– Pero luego vino lo de la adopción de Will y pensé que sería mejor explicártelo cuando todo se solucionara… No es que no confiara en ti Alex… Es que tenía tanto miedo de que algo de lo que yo hiciera pudiera hacerte daño…

En ese momento empiezan a escucharse una sirenas a lo lejos. Patrick mira nervioso al final de la calle y enseguida echa una mirada asesina al simpático de mi vecino.

– ¡Te lo dije! ¿O te callabas o llamaba a la policía! – grita mientras Patrick agacha los brazos y la cabeza.
– ¡Aguafiestas! – le grita una vecina que hasta ahora disfrutaba del espectáculo en silencio.
– ¡Corre! ¡Sigue hablando hasta que lleguen! ¡No te desanimes! – dice otra – ¡Sigue intentándolo!

Parece que esas palabras dan fuerza a Patrick, que levanta la vista hacia mí. Me mira fijamente y se deja caer de rodillas encima del capó del coche con los brazos extendidos en el momento en que un coche de policía se detiene a pocos metros de él.

– ¡Necesito que me perdones! ¡Necesito que me des otra oportunidad porque desde que te conocí, te metiste en mi cabeza y todo lo que hago, digo o pienso es por ti!
– Caballero – dice un agente acercándose a Patrick mientras mira alrededor.
– ¡No se lo lleve agente! – dice la vecina de enfrente – ¡No ha hecho nada malo! ¡Solo le está declarando su amor a esa chica de allí.
– De acuerdo señora, pero lo está haciendo a altas horas de la noche y a grito pelado. Nos ha llamado un vecino para denunciarle – dice dirigiéndose esta vez a Patrick – Así que debería acompañarnos a comisaría.

Patrick baja los brazos con resignación y apoya el cuerpo sentándose en los talones. Se pone las gafas de nuevo mientras el policía se acerca él y le ayuda a bajar del coche viendo que sus movimientos no son muy ágiles.

– ¿Has bebido algo chico? – le pregunta el otro agente.
– No. Es… no es nada.

Veo que los policías conversan con él un rato y él asiente varias veces, hasta que uno de los agentes le coge por el codo y le llevan hasta el coche patrulla.

– ¡Maldito viejo cascarrabias! – grita la señora de enfrente que se acaba de proclamar presidenta del club de fans de Patrick.
– Cállese o les digo que se la lleven a usted también – le contesta el viejo.
– ¡Atrévase! – contesta mientras se oye la ventana del hombre cerrarse con fuerza.

Están a punto de meterle en el coche cuando se gira a mirarme una vez más. Realmente tiene cara de estar muy arrepentido por lo que ha hecho.

– Señoras, se acabó el espectáculo. Vuelvan a sus casas – dice uno de los agentes cuando ya han metido a Patrick en el coche.
– Cariño, ese chico bien merece una segunda oportunidad por lo que acaba de hacer, ¿no crees? – me pregunta una voz por encima de mi apartamento.
– Sí, la verdad es que sí – digo sonriendo aunque con lágrimas asomando a mis ojos de la emoción.
– Ahora no nos puedes dejar así… Nos contarás cómo acaba, ¿verdad?
– Vale… – digo riendo – Hasta luego.

Todos vuelven a sus vidas, mientras yo me quedo a observar como las luces se alejan calle abajo. No creo que le hagan nada, ¿no? Claro que quiero perdonarle, e iba a hacerlo… solo quería hacerle sufrir un poco más. Me siento en el sofá y decidida, cojo el móvil para escribirle un mensaje.

“Mis vecinas han formado tu club de fans e insisten en que te de una segunda oportunidad”

3 Comentarios

  1. cindy-Reply
    29 septiembre, 2013 en 14:32

    Hola ktal?joo estba leyendo tdos ls capituls d alex y el 24 y 25 son iguales..alpsar al 26 creo k flta una parte y nose k hacer,cmo puedo encntrar la continuacion dl 24?grcias

    • Anna García-Reply
      29 septiembre, 2013 en 18:34

      Gracias por avisarme! Ya está solucionado!!

      • cindy-Reply
        29 septiembre, 2013 en 20:38

        muxas gracias!!! 😉

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