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Alex y Patrick – Capítulo 33

Fotor032215075El médico ayudado por la enfermera le quita con cuidado el tubo de la garganta.
 
– Patrick escúchame, cuando saque el tubo tose con fuerza, ¿vale? ¿Me oyes?
 
El médico le quita el tubo intentando no hacerle daño y cuando sale Patrick empieza a toser sin parar a la vez que se agarra el estómago, a la altura del impacto de bala.
 
Cuando parece que se calma, la enfermera le acerca un vaso de agua del que bebe poco. Tiene cara de asustado e incluso confundido pasando la vista del médico a la enfermera. Ésta le toma la temperatura mientras el médico empieza a hablarle.
 
– Hola Patrick. Soy el Dr. Wayne. Estás en el hospital. ¿Recuerdas lo que pasó?
 
Patrick le mira durante un buen rato, como si su mente estuviera procesando la información poco a poco. Consigue a duras penas mantener los ojos abiertos pero el médico insiste.
 
– Patrick, no hace falta que hables, sé que ahora mismo te costaría horrores, sólo necesito saber que me oyes y me entiendes. Asiente con la cabeza si me entiendes.
 
Patrick entonces mueve la cabeza arriba y abajo a modo de respuesta y no puedo evitar emocionarme al verle reaccionar.
 
– Vale, genial. ¿Y recuerdas lo que pasó?
 
Vuelve a asentir con la cabeza y empieza a cerrar de nuevo los ojos, aunque el médico parece haberse dado por satisfecho.
 
– Todo perfecto Alex – dice dirigiéndose a mí – De momento parece que oye, entiende y además recuerda, así que todo va según lo previsto. Hay que dejarle descansar. Para él ahora mismo, respirar por sí solo es muy costoso, así que se cansa fácilmente. Le seguiremos monitorizando pero seguramente mañana podemos subirle a planta.
– Gracias – digo entre lágrimas – muchísimas gracias por todo. Voy a salir para hacer unas llamadas para avisar que ha despertado.
 
Pero cuando empiezo a moverme para salir de la habitación, noto como me cogen de la mano. Me giro sobresaltada y veo a Patrick mirándome mientras su pecho sube y baja haciendo un sobreesfuerzo considerable.
 
Mueve los labios intentando hablarme pero el sonido no sale de su boca. Con los ojos empañados me acerco a él y le pongo los dedos en los labios.
 
– No hace falta que hables… Descansa
 
Acerca su mano a mi cara, temblorosa por el esfuerzo del movimiento, y me acaricia. Sus ojos intentan decirme lo que su boca no puede, mirándome fijamente con un brillo especial. Acerco mis labios y los apoyo en los suyos, sin más, dándole opción a seguir respirando en mi boca. Y aunque anhelo sus caricias, su lengua, su cuerpo, por el momento no necesito más, sólo con sentirle respirar es suficiente.
 
– No salió nadie más herido de gravedad. Algunas contusiones y eso pero todos están bien… gracias a ti.
 
Mueve afirmativamente la cabeza, casi de forma imperceptible. Resigo una línea imaginaria por su rostro, paseando por sus cejas, sus pómulos y su mentón.
 
– Will está perfectamente.
 
Y entonces noto como su cuerpo se relaja completamente. Eso era lo que intentaba decirme. Estaba preocupado por Will. 
 
– Te echa muchísimo de menos. Ayer estuvo aquí contándote cosas para ayudar a despertarte. Tocaba el tubo de tu boca y preguntaba si te dolía. Ah, y ya me he enterado de vuestro pequeño secretito… con que ocultándome las caídas de bici, ¿eh?
 
Patrick sonríe cansado y respira con muchísimo esfuerzo. 
 
– Salgo un momento para llamar a tus padres, a Joey y a Will. Descansa un poco porque Will querrá venir a verte y con las ganas que te tiene…
 
Le sonrío acariciándole la cara y nos quedamos un rato mirándonos a los ojos, hasta que al rato le digo.
 
– Si no me sueltas la mano no podré salir… – digo alejándome de la cama poco a poco mientras seguimos cogidos.
 
Me atrae de nuevo hacia él con todas las fuerzas que puede aunar, me coge la cara entre sus manos y muy cerca de mi boca me dice.
 
– He… soñado… contigo… – traga saliva con dificultad – Sabía… que estabas… a mi lado… gracias…
 
Qué bueno oír su voz de nuevo, aunque sea algo más ronca que la habitual, de lo que no me quejaré porque me parece de lo más sexy si es que eso era posible.
 
– Si piensas que te vas a librar de mí es que no me conoces… ya te seguía sin conocerte, así que imagínate ahora – y salgo de la habitación guiñándole un ojo. 
 
Primero llamo a Joey que me dice que está de camino, a cinco minutos del hospital, con Will. Quedamos en que no le comentará nada y que se lleve la sorpresa al llegar. Luego llamo a Alice que se pone loca de contenta y me dice que esperará a que Charlie vuelva de llevar a todos los chicos al colegio y vendrán los dos. 
 
Me quedo en la puerta del hospital esperando a que llegue Will. Al poco rato les veo llegar a lo lejos, cogidos de la mano. Joey me señala y Will sale corriendo hacia mí. 
 
– ¡Alex! ¿Ya se ha despertado? – me pregunta chillando cuando está a pocos metros.
 
No puedo ocultárselo. Además no creo que mi cara sepa disimular, ya que la sonrisa se ha instalado en ella desde que Patrick me cogió la mano.
– ¿Se ha despertado?
– Sí cariño. Y te está esperando. Pero está muy cansado así que tienes que ir con calma, ¿vale? 
– Sí, sí, con calma. ¡Vamos! ¡Rápido! ¡Llévame dentro! Ai, con calma, se me olvidaba. Te prometo que entraré caminando a poco a poco.
 
Joey llega a nosotros y me abraza dándome un fuerte beso.
 
– Me alegro mucho preciosa. Te dejo aquí al monstruito. Ha dormido muy poco… nos ha tenido en vela casi toda la noche. No paraba de mirar el reloj todo el rato deseando que llegara la mañana y venir al hospital.
 
Miro a Will y me enseña todos los dientes en una gran sonrisa forzada.
 
– Gracias Joey. Hoy seguramente le pasarán a una habitación y ya podréis pasar a verle.
– Perfecto. ¿Nos llamarás? – Y cuando asiento me vuelve a besar y añade – voy a recuperar el sueño perdido… o no.
 
Nos dirigimos al hospital, bueno, me dirigen al hospital porque voy a remolque de Will. De vez en cuando se acuerda que le he pedido calma y se frena unos segundos, hasta que cruzamos las puertas del hospital y el pobre ya no puede aguantar más y sale corriendo tan rápido como puede.
 
– ¡Will! – grito corriendo detrás de él – ¡Will!
 
Cuando entramos en la Unidad de Cuidados Intensivos, Will pasa volando al lado de Rita que le mira divertida sin siquiera intentar frenarle.
 
– Lo siento Rita…
– No te preocupes. Es feliz y es lo que importa.
– ¡¿Patrick?!
 
Le pillo justo en la puerta de la habitación aunque se me escabulle y con una habilidad increíble se sube a la cama y se tira encima de Patrick, que no puede evitar soltar un quejido de dolor. 
 
– Cuidado cariño…
 
Patrick mueve la mano dando a entender que no le importa mientras abraza a Will con todas sus fuerzas. Coge su carita entre sus manos y le mira como queriendo comprobar que está bien del todo. Will le mira con una gran sonrisa en la cara.
 
– Sabía que no me mentirías. Sabía que te despertarías. Aunque estuve muy asustado y lloré… un poco sólo – le confiesa algo avergonzado.
 
Patrick se ríe e intenta hablar, pero aunque carraspea, el sonido no le sale de la boca. Supongo que ha gastado su único cartucho conmigo.
 
– Will, ¿te acuerdas el tubo que tenía Patrick? Pues aunque se lo han quitado, va a estar unas horas sin poder hablar porque tiene la garganta irritada y le duele mucho.
 
Will con la boca abierta nos mira a los dos.
 
– ¿En serio? ¿Y te ha dolido cuando te lo han quitado?
 
Patrick le contesta mediante mímica informándole que le ha dolido un poco y sigue contestando con gestos o movimientos de cabeza a todo lo que Will pregunta. A los dos se les ve radiantes y a ninguno se les nota el cansancio acumulado.
 
Rita y el médico entran al rato y nos informan que suben a Patrick a una habitación. Dejan que Will vaya subido en la cama mientras le trasladan y yo les acompaño detrás.
 
Una vez en la habitación, Will sigue haciéndole miles de preguntas y hablando sin parar. Patrick y yo nos miramos divertidos de vez en cuando. 
 
Al rato salgo para esperar a los padres de Patrick y acompañarles a la habitación. Mientras espero aprovecho para tomarme un café de la máquina y respondo un mail a mi jefe en el que me preguntaba por el estado de Patrick. Aprovecha el tráfico de influencias y no me importa, así que le doy la primicia de que ya lo han subido a planta y que evoluciona muy favorablemente. 
 
Cuando Alice y Charlie llegan, les guío hasta la habitación y nos quedamos parados en el umbral de la puerta al comprobar que Will se ha quedado dormido en brazos de Patrick. Éste le acaricia y tiene los labios posados en su pelo y los ojos cerrados. No me cansaré nunca de ver a mis chicos juntos, cuidándose el uno al otro. Y aunque me parece un crimen interrumpir esa escena, sé que Alice tiene unas ganas locas de abrazar a su hijo.
 
– Al final cayó… Joey me ha dicho que no ha dormido prácticamente nada porque estaba nervioso por venir – digo acercándome a ellos y cogiendo a Will en brazos.
– Hola cariño – dice Alice abalanzándose sobre Patrick y abrazándole.
 
Charlie también se acerca y abraza a su hijo y compruebo que tiene los ojos vidriosos. Decido darles algo de intimidad y con Will en brazos, aferrándome a él, paseo pasillo arriba y abajo.
 
– Alex, querida pasa a la habitación – me dice Alice – deja a Will en el sofá si quieres. El chico pesa ya lo suyo.
 
Le estiro en el sofá cama y le tapo con la chaqueta de Patrick, la cual sigo llevando en una mochila, junto con el resto de sus pertenencias. Recuerdo que llevo las gafas y las limpio y se las pongo.
 
– Ahora sí eres mi Patrick.
 
Le doy un beso en los labios y a la que intento separarme me agarra la cara para impedírmelo.
 
– No… 
– Patrick… recupérate pronto y te daré todos los besos que quieras, pero de momento veo prioritario que sigas respirando.
– ¡Eeeehhh! ¡Que corra el aire! Déjale respirar que lo del boca a boca ya no cuela…
 
Joey y Claire entran por la puerta y tras saludarnos a todos se acercan a Patrick. Claire le da un beso en la mejilla y no puedo evitar observarla para intentar averiguar si veo un resquicio o una chispa de lo que sentía por él. Lo sé, soy mala, y me arrepiento de haberlo pensado al instante ya que no veo atisbo del enamoramiento pasado. Joey, en su línea habitual, le da un pequeño golpe en el hombro y le choca la mano. Muy de hombres machos todo…
 
– ¿Ahora duerme el bicho? Será… ¡ni hablar! ¡A éste le despierto yo ahora mismo!
– Joey no seas malo… – le reprende Claire.
 
Pero Joey no le hace caso y se agacha al lado de Will y empieza a meterle el dedo en la oreja y a abrirle los párpados.
 
– ¿Era así como nos hacía esta noche Claire? Hola Will… Despierta… Si esta noche nos lo tenemos que volver a quedar, te juro que no vuelvo a pasar la noche en vela…
 
Will se empieza a despertar y poco a poco se sienta en el sofá y nos mira a todos con los ojos medio cerrados, descolocado.
 
– Hola Joey – le saluda frotándose los ojos.
– ¿Qué haces durmiendo? ¿No querías pasar el rato con Patrick? ¡Pues aprovecha! 
Al instante y como si hubiera recobrado las fuerzas, se levanta y se acerca a la cama de Patrick, que se echa a un lado dejando sitio a Will, poniendo cara de dolor por el esfuerzo.
– Oye Patrick… he estado pensando que a lo mejor… si no te importa… podría llamarte papá porque aunque no lo seas, eres lo más parecido a uno… ¿tú quieres que te llame papá?
 
Patrick carraspea y traga saliva con cuidado
 
– ¿Tú quieres? – pregunta con su nueva voz ronca y sexy.
– Sí… – responde agachando la cabeza y sonriendo – Genial… Mola… Papá… ¿Sabes qué? ¡Joey me ha enseñado una palabrota!
 
Patrick mira a Joey con las cejas levantadas pillándole haciendo gestos a Will de que se callara.
 
– Lo siento… Soy su tío bocazas… es lo que hay y te va a tocar lidiar con ello.
– ¡Capullo! ¡Me ha enseñado a decir capullo! 

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