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ALEX Y PATRICK

Alex y Patrick – Capítulo 36

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– A lo mejor si me lo monto puedo llegar a tiempo…
– Patrick, tranquilo. Me va a acompañar tu madre. 
– Es que quiero estar ahí contigo… Quiero saber si vamos a tener un niño o una niña y verle de nuevo…
– Y lo sabrás. Serás la cuarta persona en saberlo, después del médico, tu madre y de mí – le digo dándole un beso – y te enseñaré las fotos de la ecografía. No puedes dejar solos a tus chicos en un día tan importante para ellos como el de hoy. Seguro que estarán muy nerviosos y si no te ven allí con ellos se pondrán peor.
 
Pongo el café en sendas tazas y le llevo una, sentándome a su lado en los taburetes de la cocina.
 
– ¡Will! ¡Date prisa! ¡A desayunar! – grito mirando el reloj.
– Ya estoy – dice bajando las escaleras de dos en dos y llegando a la cocina corriendo.
– Toma, tus cereales. ¿Estás nervioso?
– Un poco… ¿Llegarás a tiempo para verme? – me pregunta.
– Claro que sí. Alice y yo iremos pitando nada más salir del médico. No me pierdo el festival de fin de curso por nada del mundo. 
 
Dos horas después estoy estirada en una camilla, con Alice a un lado y el médico al otro. Me ha puesto el líquido helado en el vientre y empieza a buscar al bebé. Y ahí está, con su cabecita, sus manitas, sus piececitos y su corazón latiendo con fuerza.
 
Los ojos de Alice se humedecen al instante. Al saber que Patrick no podía venir, ella fue la primera persona en la que pensé para acompañarme.
 
– Qué preciosidad – dice cogiéndome de la mano.
– Bueno, pues aquí está – empieza a decir el médico mientras pasa el ecógrafo de un lado a otro de mi vientre, apretando varios botones de la máquina y congelando algunas de las imágenes para imprimirlas luego.
 
Después de varios segundos esperando a que el médico apunte varias cosas en un papel y de verle apretar más botones en la máquina, finalmente me mira y añade.
 
– Vale. Estás de 18 semanas. El bebé está perfecto. Mide 17 centímetros y pesa aproximadamente 200 gramos. Su corazón late a un ritmo perfecto y sus extremidades están perfectamente formadas. Mira ahora – dice señalando a la pantalla – se está tocando la cara.
– Parece que está muy a gusto. Es precioso, ¿verdad? – digo sin poder contener las lágrimas.
– ¿Quieres saber el sexo?
– ¿Se ve?
– Si queréis saberlo, os lo digo – dice mirándonos – ¿Habéis hablado Patrick y tú acerca de ello?
– Sí, queremos saberlo. Estará deseando que lleguemos al colegio y se lo diga.
– Pues Will va a tener una hermanita. Vais a tener una niña.
– ¿Una niña? – pregunto sorprendida.
– ¡Una niña! – exclama Alice.
– Sí, ¿sorprendida? ¿Esperabas otra cosa?
– Algo sorprendida, sí – digo recordando mi sueño de hace unos meses – No sé por qué pensaba que sería un niño, pero estoy encantada de que sea una niña. ¡Vamos a tener una niña preciosa!
Llegamos al colegio una hora después. Nos dirigimos al patio trasero donde se va a celebrar el festival. Enseguida vemos a Claire que está recibiendo a todos los padres y familiares de los alumnos e indicándoles el camino para tomar asiento.
 
– ¡Alex! – dice dándome un abrazo – ¿Todo bien? 
– Hola Claire. Todo perfecto – digo con una mirada cómplice.
– ¿Ya lo sabes? – me pregunta mientras me toca el vientre.
– Sí, pero le prometí a Patrick que ya que no podía acompañarme por estar aquí, sería la cuarta persona en saberlo. Si te lo digo sería el quinto, así que tendrás que esperar a más tarde.
– Vale, con saber que todo va bien me conformo de momento. Pero ya tengo ganas de saber si voy a tener que comprar vestiditos o botas de futbol – y agachándose a la altura de mi vientre añade – ¡Hola! Soy tu tita Claire de nuevo, ¿me recuerdas? Sigue en pie nuestro trato. Si eres niña te llevaré de compras siempre que quieras. Acuérdate, no hagas caso a tu tito Joey, niña, niña.
– Estáis fatal… – digo dándole un abrazo – ¿Nos vemos luego en casa?
– Por supuesto. Iremos cuando Joey acabe el turno.
– ¿Y lo de Patrick? ¿Se imagina algo?
– Nada de nada. Todo bajo control – me responde Claire guiñándome un ojo mientras se dirige a otro grupo de padres.
 
Nos sentamos en las gradas y miro el reloj. Quedan sólo cinco minutos para que empiece y pienso en Will. Lleva toda la semana muy nervioso, encerrándose en la habitación para ensayar. No me ha dejado ver nada porque es una sorpresa y Patrick tampoco me ha querido desvelar el secreto. Lo que él no sabe es que el colegio le ha preparado una sorpresa con sus alumnos como protagonistas, un vídeo precioso y súper emotivo que han grabado entre todos para agradecerle lo que hizo por ellos el día que un adolescente descarriado casi me roba a las personas más importantes de mi vida.
 
Delante de nosotros, en el césped del campo de futbol, hay un escenario y una enorme pantalla a un lado del mismo. Los chicos y chicas empiezan a sentarse en el suelo a ambos lados del mismo. Los profesores entran con ellos y veo a Patrick a lo lejos rodeado de sus alumnos, Will entre ellos. Los hace sentar en el suelo, bastante cerca del escenario, ya que deben ser de los primeros en actuar al ser de los más pequeños. Cuando ya los tiene a todos sentados, veo a Will ponerse de rodillas y buscarme entre el público. Cuando me ve empieza a agitar las manos y Alice y yo le devolvemos el saludo. Patrick le ve y mira hacia donde saluda Will. Nuestras miradas se encuentran y como suele suceder, el mundo a nuestro alrededor desaparece para mí. Me sonríe mientras en un gesto inconsciente me acaricio la barriga. Le leo los labios cuando desde lejos me pregunta: “¿Lo sabes ya?”. Muevo la cabeza afirmativamente mientras hace un gesto interrogatorio con los brazos al que yo respondo susurrando “luego”.
 
Claire sale al escenario como directora del colegio y nos da a todos la bienvenida. Nos explica que según el criterio educativo del colegio y de sus profesores, como cada año, han dejado a elección de los niños lo que quieren hacer para el festival de fin de curso. Que los niños han preparado todo con mucha ilusión y que esperan que nos guste. Y así empiezan a sucederse las actuaciones. Primero el grupo de los más pequeños del colegio que representan una pequeña obra de teatro y que están todos monísimos vestidos como animales. Tras ellos llegan los niños de cuatro y cinco años que cantan una canción a coro preciosa.
 
A continuación le toca al grupo de Will. Se ponen todos de pie nerviosos y rodean a Patrick que se agacha en medio de ellos poniéndose a su altura. Me encanta verle así, si es capaz de ser así con veinticinco niños, cómo no va a ser un padrazo de dos. Los chicos forman un corro cogiéndose de los hombros mientras se gritan consignas de ánimo entre ellos. La mayoría de padres empezamos a reír al ver ese gesto y les aplaudimos. Se separan y Patrick se pone al lado de la escalera para subir al escenario y les choca la mano uno a uno. Se colocan en posición en el escenario y entonces podemos hacernos una idea de lo que van a hacer. Los chicos van vestidos con pantalones anchísimos y camiseta negra y las chicas con shorts vaqueros y camiseta de tirantes blanca. Todos con zapatillas de deporte y gorra del revés o de lado. Están para comérselos todos súper concentrados cuando los acordes de “Kiss You” de los One Direction empiezan a sonar. Me temo que las niñas han tenido mucho que ver en la elección de la canción, como siempre nosotras dominando el cotarro desde bien pequeñas. La canción es divertida y muy movida y lo hacen a la perfección, bailando por todo el escenario. Patrick les mira desde abajo divertido y orgulloso. 
 
Every time we to-o-uch 
You get this kind of, ru-u-ush 
Baby say yeah, yeah 
If you don’t wanna, take it slow 
And you just wanna, take me home 
Baby say yeah, yeah 
And let me kiss you
 
Justo en esa frase final los niños se posicionan en la parte delantera del escenario y poniéndose la mano en la boca lanzan un beso al público. Will me mira mientras lo hace y luego una sonrisa radiante aparece en su cara. Está contento por cómo le ha salido. Le lanzo un beso y se ríe. Mira hacia Patrick quien le aplaude y le muestra el pulgar hacia arriba guiñándole un ojo. Todo el público les aplaude e incluso se ponen de pie. Para ser tan pequeños les ha salido de maravilla, con mucho desparpajo.
 
Poco a poco van bajando del escenario y se vuelven a sentar en el césped mientras el resto de cursos hacen sus actuaciones. Patrick se sienta con ellos y les felicita y todos se le tiran encima aplastándole.
 
Media hora después, todas las actuaciones han acabado y Claire vuelve a subir al escenario mientras todos los padres aplauden entusiasmados.
 
– Antes de devolveros a todos estos monstruos durante unos meses, hemos preparado una cosa más. Como todos sabéis, hace unos meses tuvimos un episodio para olvidar. Afortunadamente, todos podremos hacerlo fácilmente gracias sobre todo a una persona, Patrick Wilson.
 
Todo el mundo estalla en aplausos y los chicos saltan, gritan y le vitorean. Patrick está perplejo, mirando a Claire sin saber qué hacer. 
 
– Patrick, ven sube.
 
Patrick niega con la cabeza mientras sus alumnos le empujan hacia el escenario. Cuando al final sube, Claire le da dos besos y le abraza. Mira hacia las gradas y todos los padres se ponen de pie aplaudiendo. Al fin y al cabo, Patrick evitó lo que quizá podría haber sido una tragedia. Me mira y le sonrío orgullosa, se lo merece. Avergonzado se rasca la cabeza mientras Claire intenta volver a hablar por el micro. Al final los aplausos cesan después de varios minutos.
 
– Lo que hizo Patrick ese día fue increíble, poniendo incluso su vida en juego – girándose hacia él añade – Hemos preparado un pequeño regalo de agradecimiento que esperemos te guste. 
 
La pantalla se enciende y una música empieza a sonar. La imagen de varios alumnos de la clase de Patrick aparece en la pantalla.
 
– Patrick me gusta porque nos explica las cosas muy bien – dice uno de los niños.
 
La canción “Just the way you are” de Bruno Mars empieza a sonar mientras las imágenes de los niños surgen y dicen frases tan bonitas como “Con él no tengo miedo a decir lo que pienso, no me da vergüenza”, “Me ayuda cuando me cuesta entender algo y se queda conmigo después de clase”, “Una vez me olvidé el bocadillo y él me dio el suyo” o una niña que roja como un tomate confiesa “Y porque es muy guapo”. Patrick mira la pantalla embelesado y con los ojos vidriosos mientras se suceden las imágenes de todos sus alumnos. Y entonces aparece la imagen de Will. “Patrick estuvo a mi lado cuando mi mamá murió y me explicó las cosas sin mentiras. Es mi mejor amigo, aparte de ser como mi papá. Le quiero mucho”. Patrick se gira hacia Will, que se seca las lágrimas con el dorso de la mano sobrecogido por la emoción, y le sonríe. 
 
Luego se ve la imagen de varios niños de diferentes cursos, todos diciendo cosas preciosas de Patrick y finalmente una imagen del gimnasio del colegio con todos los alumnos del colegio en él cantando la canción “Good Time” de Owl City. Varios de esos alumnos bailan en el césped mientras la escuchan ahora y muchos la cantan.
 
Cuando acaba el video los aplausos vuelven a sonar y Patrick sonriendo avergonzado no sabe dónde meterse. Le conozco lo suficiente para saber que aunque está agradecido, lo está pasando fatal. Se ha puesto rojo como un tomate y su mirada no hace más que dirigirse al suelo. Claire le abraza y él hunde su cara en su cuello y le susurra algo al oído. Luego ella hace señas a sus alumnos para que suban al escenario con él. Patrick se agacha a su altura y les abraza con ternura uno a uno y aunque no hace distinción con Will, sí le deja a su lado todo el rato.
 
Claire le pasa el micro debido a la insistencia de buena parte de padres y resto de profesores que le piden que hable. Patrick acepta a regañadientes, sin dejar de agachar la vista al suelo ni de tocarse el pelo.
 
– “Eh… Hola… Vaya, no me esperaba esto… Gracias a todos…”
 
Se oyen vítores y algún que otro piropo proveniente de las alumnas de los últimos cursos, a los que todo el mundo responde con risas. Cuando las risas se apagan, Patrick continúa.
 
– Gracias por eso también – suelta, y las chicas que lo había gritado casi se desmayan – No creo que hiciera nada que cualquiera de mis compañeros no hubiera hecho. Quiero a estos chicos e intento enseñarles algo más de lo que sale en los libros.
 
Aunque es tímido y nada amante de ser el centro de atención, habla como un orador nato y enseguida las palabras brotan de su boca sin ninguna dificultad.
 
– Me quedé sin familia cuando era muy pequeño pero tuve la grandísima suerte de que me adoptara una pareja encantadora a los que ahora llamo papá y mamá. Ellos me enseñaron que todos merecemos una segunda oportunidad y me quisieron desde el primer día, a pesar de mis problemas y mi enfado con el mundo. Enseguida supe que mi experiencia podía ayudar a muchos niños y que quería enseñarles a pensar por ellos mismos. 
 
Los niños le miran atentos mientras no se despegan de él.
 
– Y hace unos meses conocí a la persona que literalmente volvió mi vida del revés. Me enseñó a dar rienda suelta a una parte de mí que mantenía oculta desde hacía mucho tiempo. Esa parte de mí que puede llegar a cometer una locura por amor, la parte menos racional de mí. Una persona que me ha regalado su amor incondicional y que me ha regalado a dos personitas que se han convertido en todo mi mundo – coge a Will de la mano en ese momento mientras añade – Te amo con todas mis fuerzas Alex.
 
La gente empieza a silbar y a aplaudir a nuestro alrededor. 
 
– Con estas palabras sólo quería dar a entender que intento dejar huella en mis alumnos de alguna manera y que no podría hacerlo sin las personas que me importan, que son las que dejan huella en mí.
 
Le miro mientras abraza y choca los cinco con muchos de los alumnos del colegio. Los más mayores le dan palmadas en la espalda en plan colega y alguna alumna casi se desmaya después de darle dos besos. Los padres bajamos a recoger a los niños, Will viene corriendo hacia nosotras y Alice le coge en brazos.
 
– ¿Lo he hecho bien? ¿Me habéis visto?
– Lo has hecho de maravilla cariño.
 
Patrick y yo nos miramos pero una multitud de gente nos separa. Muchos son los padres que han querido felicitarle y darle las gracias y se agolpan a su alrededor. Habla con la gente mientras no me quita ojo de encima hasta que al final, sin poder aguantar más, se disculpa educadamente y empieza a caminar hacia nosotros esquivando a la gente. Le da un beso a su madre en la mejilla y me coge de la mano llevándome a un aparte, a un sitio más tranquilo y menos a la vista de todo el mundo, y me besa. 
 
– Con que he puesto tu mundo patas arriba, ¿eh? – le digo cuando dejamos de besarnos.
– Pues sí, tú, Will y ahora esta personita de aquí… ¿Niño o niña? Dímelo ya por favor.
– Pues… es una niña.
– ¡Una niña! – dice con la cara irradiando alegría – ¡Genial! Ya estamos empatados, dos contra dos. ¿Lo sabe Will?
– No, te prometí que serías el cuarto en enterarte. Claire también me preguntó antes pero no quise decirle nada para cumplir mi promesa.
Horas más tarde estamos todos reunidos cenando en el jardín. Alice, Charlie, Claire, Joey, Will, Patrick y yo.
 
– ¿Tus hermanas te han llamado? – pregunta Charlie.
– Sí, han estado hablando conmigo. Están las dos como locas de contentas – digo – También llamé a mi madre. Están muy contentos y a lo mejor vendrán la semana que viene.
– ¿Mamá amenaza con venir? – dice Joey con cara de susto.
– No seas tonto. Seguro que es una mujer encantadora – dice Claire. Pobre infeliz, sólo de imaginármela bajo las garras de mi madre por haberle robado a su chico, me da una pena horrorosa – Parece que estamos todos como locos de contentos con que sea una niña. Yo le mandaba buenas vibraciones para que así fuera, aunque Joey le dijera que le iba a llevar a partidos y eso.
– Sí, ya, la pobre ya recibía presiones del exterior.
– ¿Y tú canijo? ¿Estás contento? – le pregunta Joey a Will.
– Mucho. Voy a tener una hermanita y seguro que va a ser súper guapa. Además, menos mal que es niña porque de niño sólo tenía pensado un nombre y no os iba a gustar.
– ¿Ya has pensado el nombre entonces? – le pregunta Patrick.
– Sí… en realidad pensé primero en Brooke, como mi mamá primera. Pero ese nombre me pone triste y no quiero que mi hermanita me ponga triste, así que luego pensé que me gustaría que se llamara Emma. ¿Os gusta?
 
Patrick y yo nos miramos perplejos. Cojo a Will en brazos y le doy un beso.
 
– A mí me encanta cariño. Emma me parece un nombre precioso. ¿Qué opinas Patrick?
– Que me encanta. Me parece perfecto. ¿Y a ti Emma? – dice dirigiéndose a la barriga. Y por curiosidad… ¿qué nombre de niño tenías pensado?
– Iron Man.
 
Todos nos echamos a reír a carcajadas al instante. 
 
– Tienes razón – dice Patrick entre risas – menos mal que es niña.
– Pues no te creas, Iron Man Wilson impone oye, tiene su qué – añade Joey llorando de la risa.