FICHA

TITULO: Nadie muere en Wellington
AUTOR/A: Carmen Sereno
AÑO PUBLICACIÓN: 2020
EDITORIAL: Chic

«Con él aprendí que el amor no se mide en tiempo, sino en intensidad.» Noviembre de 1999, Londres. Emma lleva una existencia triste y anodina desde la muerte de sus padres, pero cuando la tragedia la golpea de nuevo, decide dar un giro a su vida y empezar de cero en Wellington, la ciudad más feliz del planeta. Allí conoce a David, el misterioso dueño de una pequeña cafetería que la ayudará a instalarse, aunque también esconde muchas cicatrices que lo atormentan. ¿Serán capaces Emma y David de dejar atrás los fantasmas del pasado y concederse una segunda oportunidad?

 

 

OPINION

Había leído muy buenas críticas, y lancé indirectas para que me lo regalaran para el día de la madre… ¡y coló! Lo puse en mi carrito de libros pendientes, pero algo me atraía hacia él y no sabía por qué. ¿La portada…? ¿El título…? Así que, a pesar de tener muchas lecturas pendientes, le «colé» por delante de todos. Y lo descubrí a las pocas páginas de empezar.

De repente, me encontré en 1999, paseando por las calles de Londres cerca de la época navideña, escuchando a Ronan Keating cantar «When you say nothing at all» y reviviendo el temido efecto 2000… Me remonté a ese 1999 en el que yo soñaba con visitar Londres, bailaba en una fiesta esa misma canción agarrada al que sería el amor de mi vida, un informático que me contaba anécdotas sobre lo loca que se estaba volviendo la gente por el temido efecto 2000.

La cosa no podía empezar mejor, pero siguió mejorando cuando cambia radicalmente de escenario. Las descripciones de Windy Welly no pueden ser más bonitas. Consiguen transportarte directamente hacia allí, a las antípodas. Juro que he soñado que caminaba por esa playa de arena negra.

Los protagonistas y secundarios de la historia, importantísimos para mí para que una historia me provoque ojeras púrpuras bajo los ojos, son fantásticos.
Emma es una protagonista femenina perfecta literariamente hablando para mí. Tiene carácter, aunque no es insufrible. Es sensible, aunque no «ñoña». Es valiente, aunque sensata. Es… en una palabra: REAL.
¿Y qué decir de David? En un momento del libro, se preguntan por qué las mujeres siempre caemos rendidas a los pies de los hombres atormentados. ¿Alguien tiene la respuesta? Creo que es por ese afán que tenemos las mujeres de cuidar, ayudar y la convicción de poder hacerles cambiar. Así que no sé si han sido esos maravillosos ojos azules con los que los describe Carmen, o la barba (que se cortó más adelante… ¡¿QUÉ HACES INSENSATO?! Aunque le perdonaré por el motivo por el que lo hizo), o ese aire «roto» que le acompaña siempre, pero se ha convertido en un firme candidato a PMP (Protagonista Masculino de Papel) del año.

Kauri y su familia me han robado el corazón también… y me han encantado las historias de sus antepasados.

Salen los All Black’s, y no hace falta decir nada más.

La historia es preciosa, con el punto justo de drama. Con frases que sabes que se te van a quedar marcadas de por vida. Además, confieso que me encantan los tira y afloja de unos personajes que sabes que están predestinados a ser pareja. Me encanta sufrir y que ellos sufran. Me encanta que se besen y luego no se hablen. ¿Soy algo masoquista? No lo niego, la verdad.

Uno no puede escoger de quién se enamora. Simplemente, sucede; es incontrolable, como un chispazo. Pero sí puede escoger quedarse. Y quedarse significa ser valiente a pesar del miedo y atreverse a bucear en las profundidades del alma, donde habita lo más oscuro , pero también lo más hermoso del ser humano

LO MEJOR

  • Todo. Desde la portada, pasando por unos personajes perfectos y coherentes, las localizaciones tan bien detalladas, la historia con el punto justo de todo, unas frases que te hacen suspirar y un epílogo enternecedor a la vez que divertido.

LO PEOR

  • Las ojeras que me provocó durante un par de noches… Aunque, teniendo en cuenta lo poquito que salgo y que en casa están acostumbrados, tampoco fue tan malo.
  • Que en un evento vi a Carmen porque una amiga le pidió que le firmara un libro y yo no había leído nada de ella. ¡Error imperdonable por mi parte! No volverá a pasar. Lo prometo. Guardo mi ejemplar a mano porque no pierdo la esperanza de que todo esto pase y pueda verte de nuevo y me lo firmes.

Sin dudarlo, le doy y recomiendo su lectura encarecidamente. Leedlo y acosad a Carmen para que no deje de darle a la tecla jamás.

 

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